Alicia a través del espejo
pastel! Alicia se había sentado al borde de un pequeño arroyo con la gran fuente sobre las rodillas y trabajaba diligentemente con el cuchillo. -¡Pero qué fastidio! -dijo, dirigiéndose al león (se estaba acostumbrando bastante a que la llamaran “monstruo”)-. Ya he cortado varios trozos, pero ¡todos se vuelven a unir otra vez! -Es que no sabes cómo hacerlo con pasteles del espejo -observó el unicornio-. Reparte los trozos primero y córtalos después. Aunque esto le parecía una tontería, Alicia se puso de pie, obedientemente, y pasó la fuente a unos y otros; el pastel se dividió solo en tres partes mientras lo pasaba. -Ahora, córtalo en trozos -indicó el león cuando hubo vuelto a su sitio con la fuente vacía. -¡Esto sí que no vale! -exclamó el unicornio mientras Alicia se sentaba con el cuchillo en
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