Alicia a través del espejo
-Al menos puede hablar -declaró solemnemente Haigha. El unicornio contempló a Alicia con una mirada soñadora y le dijo: -Habla, niña. Alicia no pudo impedir que los labios se le curvaran en una sonrisa mientras rompía a hablar, diciendo: -¿Sabe una cosa?, yo también creí siempre que los unicornios eran unos monstruos fabulosos. ¡Nunca había visto uno de verdad! -Bueno, pues ahora que los dos nos hemos visto el uno al otro -repuso el unicornio- si tú crees en mí, yo creeré en ti, ¿trato hecho? -Sí, como guste -contestó Alicia. -¡Ala! ¡A ver si aparece ese pastel de frutas, viejo! -continuó diciendo el unicornio, volviéndose hacia el Rey-. ¡A mí que no me vengan con ese pan negro! -¡Desde luego..., desde luego! -se apresuró a
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