Alicia a través del espejo
-¿Pues y por qué si no? -respondió el Rey. Y lo más gracioso del asunto es que la corona no es ni del uno ni del otro, ¡sino que es la mía! ¡Corramos allá a verlos! -Y emprendieron la carrera, mientras, Alicia se acordaba de la letra de una vieja canción: El león y el unicornio por una corona siempre sin tregua se batían. El león al unicornio por toda la ciudad una buena paliza le ha dado. Unos les dieron pan y otros borona. Unos les dieron pastel y otros a tortas, redoblando tambores,
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