Alicia a través del espejo

Sólo dije que no había nada como comer - afirmación que desde luego Alicia no se atrevió a contradecir. -¿Te encontraste con alguien por el camino? - continuó el Rey extendiendo la mano para que el mensajero le diera más heno. -A nadie -reveló el mensajero. -Eso cuadra perfectamente -asintió el Rey- pues esta jovencita también vio a Nadie. así que, naturalmente, Nadie puede andar más despacio que tú. -¡Hago lo que puedo! -se defendió el mensajero malhumorado-. ¡Estoy seguro de que nadie anda más rápido que yo! -Eso no puede ser -contradijo el Rey- pues de lo contrario habría llegado aquí antes que tú. No obstante, ahora que has recobrado el aliento, puedes decirnos lo que ha pasado en la ciudad. -Lo diré en voz baja -dijo el mensajero,

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