Alicia a través del espejo
¡Pues claro que no lo creo! Has de saber que si alguna vez me llegara a caer... lo que no podría en modo alguno suceder... pero caso de que ocurriese... -y al llegar a este punto frunció la boca en un gesto tan solemne y fatuo que Alicia casi no podía contener la risa-. Pues suponiendo que yo llegara a caer - continuó- el Rey me ha prometido..., ¡ah! ¡Puedes palidecer si te pasma! ¡a que no esperabas que fuera a decir una cosa así, eh? Pues el Rey me ha prometido..., por su propia boca..., que..., que... -Que enviará a todos sus caballos y a todos sus hombres -interrumpió Alicia, muy poco oportuna. -¡Vaya! ¡No me faltaba más que esto! -gritó Humpty Dumpty súbitamente muy enfadado-. ¡Has estado escuchando tras las puertas..., escondida detrás de los árboles..., por las chimeneas..., o no lo podrías haber sabido! -¡Desde luego que no! -protestó Alicia, con suavidad-. Es que está escrito en un libro.
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