Alicia a través del espejo
y estaba ahí, de verdad, una oveja sentada al otro lado del mostrador? Por más que se frotara los ojos ésa era la única explicación que podía dar a lo que estaba viendo: estaba en el interior de una pequeña tienda, bastante oscura, apoyando los codos sobre el mostrador y contemplando enfrente suyo a una vieja oveja sentada en una butaca, tejiendo y levantando la vista de vez en cuando para mirarla a través de un par de grandes anteojos. -¡Qué es lo que quieres comprar? -le preguntó al fin la oveja, levantando la vista de su labor. -Aún no estoy del todo segura -le contestó Alicia muy cortésmente-. Si me lo permite querría mirar antes todo alrededor mío para ver lo que hay. -Puedes mirar enfrente tuyo, y también a ambos lados, si gustas -replicó la oveja, -pero no podrás mirar todo alrededor tuyo... a no ser que tengas un par de ojos en la nuca. Y en efecto, como ocurría que Alicia no tenía
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