7 Ensayos 90 años

426 Sara Beatriz Guardia La realidad le atrae a Mariátegui -escribe Félix Lizaso en Babel- como a todos los genuinos creadores. Con la realidad se enfrenta, para recrearla […] pero no se trata de un realismo convencional, como aquel que hizo escuela, donde lo más era creación de laboratorio: aquí la realidad es el trasunto humano palpitante y limpio de toda anécdota fantástica. Su puesto está entre los de"nidores de la realidad, de una especí"ca realidad, por cuya transformación trabajó.66 Los que participan en Babel, dirá José Santos González Vera en su estilo siempre cargado de un componente irónico, “parecen de la misma familia; hay en lo que escriben, sentido social, sinceridad, ideas puras, espíritu libertario y lenguaje justo”67. Pero además Mariátegui —no hay que olvidarlo— había estado presente de una manera permanente en la literatura política y cultural que circula en Chile,68 de tal manera que su lectura se vincula estrechamente a las circunstancias políticas locales de los años 1930. A la temprana biografía titulada Mariátegui, de Eugenio Orrego Vicuña, publicado en Santiago en 1930, en el mismo año del deceso de Mariátegui,69 se suman a propósito de su herencia política las polémicas que dejan su huella en la revista Índice, de Santiago,70 y en 1934 la publicación de los artículos que conforman Defensa del marxismo,71 que Mariátegui había publicado originalmente entre noviembre de 1927 y junio de 1929 en las revistas limeñas Mundial y Variedades,72 los que no alcanzaron a ser editados como libro por su autor al que sorprende la muerte en abril de 1930, cuando se disponía a viajar justamente para encontrarse con Espinoza en Buenos Aires —tampoco hay que olvidarlo— pasando por Santiago73 66 Lizaso Félix, “Hombre de letra viva”, in: Babe revista de arte y crítica, Santiago de Chile, vol. ii nº 10, 1940. p. 28. 67 González Vera José Santos, Algunos…, op., cit., p. 53. 68 Cfr. Gutiérrez Donoso Patricio, “Itinerario del pensamiento de José Carlos Mariátegui en Chile 1926-1973, en: revista Políticas de la memoria, anuario de investigación del CEDINCI (Centro de documentación e investigación de la cultura de izquierda), Buenos Aires Argentina, N° 16, verano 2015-2016, pp. 79-97. 69 Cfr., Vicuña Orrego Eugenio, Mariátegui, Ediciones Mástil, Santiago de Chile, 1930. 70 Cfr., Chamudez Marcos, “Polémica en torno de Mariátegui y Haya de la Torre”, in: Índice, 9, Santiago de Chile, año i, nº, diciembre de 1930, p. 8. 71 Mariátegui, José Carlos, Defensa del Marxismo, La emoción de nuestros tiempo y otros temas, con un prólogo de Waldo Frank, ed. Lenguas Nacionales y Extranjeras, Santiago de Chile, 1934. 72 Cfr. Rouillon, Guillermo, Bio-bibliografía de José Carlos Mariátegui, Lima, Universidad nacional mayor de San Marcos, 1963. 73 “En mayo pensaba estar en Buenos Aires -escribe Raúl Silva Castro- al mes siguiente del fallecimiento de Mariátegui y también de paso por Chile apretaría las manos de los amigos. Dos mensajes suyos me alcanzaron con poca distancia. Uno traído por una poetisa peruana a quien Mariátegui me presentaba

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