7 Ensayos 90 años

274 Sara Beatriz Guardia como el que pudo haberlo acercado al italiano Antonio Gramsci o al argentino Ernesto Che Guevara, con quien comparte el hecho de haber nacido un 14 de junio, con la sola diferencia o distancia de 34 años entre ambos. Encuentro que pudo haberse concretado vía la mediación del doctor Hugo Pesce, "nalmente amigo de ambos; aunque al morir Mariátegui el Che aún no había cumplido los 2 años, además de que este no mencionara a Mariátegui en sus textos. No obstante su abierta actitud anti universitaria o extrauniversitaria carácter heredado de González Prada y los desarrollos que este gesto tuvo en el grupo que editó la revista Colónida , la labor de José Carlos Mariátegui en apoyo al movimiento reformista sanmarquino de 1919, se dio solo periféricamente, en el interior del diario La Razón, que dirigía en sociedad con César Falcón; siendo esta publicación en la que aparecerán los primeros artículos en favor de la reforma universitaria peruana, desde textos escritos por reformistas como Humberto del Águila, que denunciaban el mal estado de la enseñanza en la universidad y la ineptitud de sus autoridades y profesores. Además podemos mencionar sus aportes pedagógicamente críticos, que se desprenden de sus re#exiones en torno al “Proceso de Instrucción pública”, que aparece como el cuarto ensayo, de sus 7 ensayos de Interpretación de la realidad peruana, libro publicado en 1928. En sus 7 Ensayos, Mariátegui cali"caba esta corriente reformista, como la manifestación de un “nuevo espíritu”. Por lo que escribió: “El movimiento estudiantil que se inició con la lucha de los estudiantes de Córdoba, por la reforma de la Universidad, señala el nacimiento de la nueva generación latinoamericana”2, pues, ante los testimonios fehacientes de la unidad espiritual de dicho movimiento “la reforma universitaria se presenta con idénticos caracteres, en todas las universidades latinoamericanas. Los estudiantes de toda América Latina, aunque movidos a la lucha por protestas peculiares de su propia vida, parecen hablar un mismo lenguaje. Erigiéndose, desde entonces, dos polos de presión político-social: el estudiantil, que asumía un rol doctrinario, y el de los trabajadores, como el elemento transformador de la sociedad; movimientos que tenderán a complementarse luego en las “universidades populares” fundadas por los universitarios en diversos puntos de América Latina, como centros de educación para obreros y campesinos, donde sociólogos y economistas de las principales universidades latinoamericanas, pusieron sus conocimientos al servicio del proletariado, dotándolos de una dirección intelectual de la que, en muchos casos, antes habían carecido. 2 Mariátegui, José Carlos. 7 Ensayos de interpretación de la realidad peruana. Lima: Amauta, 1981.

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx