300 años : Convento Santa Rosa de Ocopa

El padre Bruno Terreros, un franciscano oriundo del pueblo de Muquiyauyo (Jauja), llevaba una vida entregada a la religión cuando el Perú luchaba por su independencia de España. Alineado con la Corona española, ejercía como párroco en Chupaca, Junín, cuando una incursión brutal de los soldados realistas en 1821, con asesinatos y un intento de rapiña de los objetos sagrados de la iglesia local que los pobladores —convocados por el sacerdote— contuvieron, lo arrojó al bando patriota. Terreros eligió las armas para combatir al enemigo, una decisión que revolucionaría su vida y lo metería en la historia. Líder de montoneros, su campo de acción fue el Valle del Mantaro, donde crio fama como el coronel fray Bruno Terreros. Merced a su arrojo, una frase referida a él cundía en el bando español: “¿Fraile y coronel? Líbreme Dios de él”, según Ricardo Palma, que tambien dejó escrito que el hombre hizo su noviciado en Ocopa. Victoriosa la causa patriota, Terreros solicitó en 1825 autorización a Simón Bolívar para colgar el uniforme militar con el propósito de retomar su trabajo religioso. Bolívar mandó a escribir una carta al gobernador arzobispal en la que se ponderaban “los muchos é importantísimos servicios que (Bruno Terreros) ha prestado á la causa nacional” y pedía que se le otorgara una colocación para reanudar su tarea sacerdotal. Fue nombrado sacerdote en Mito y tiempo después, en 1832, murió mientras intentaba cruzar el río Mantaro para atender la confesión de un moribundo. Las aguas estaban hinchadas por las lluvias, pero el padre Terreros —inclaudicante en el cumplimiento de su deber— hizo caso omiso a los ruegos para que permaneciera en tierra y se ahogó. Su epopeya fue reconocida hasta en la cúspide del poder. Más de un siglo después, en 1944, durante la inauguración de una placa de bronce en la casa donde nació —con la asistencia del entonces presidente del Perú, Manuel Prado—, el escritor y diplomático Luis Alayza y Paz Soldán, presidente del Instituto Sanmartiniano del Perú, dijo que “bajo ciertos conceptos” Bruno Terreros había sido “la figura más exótica y grande de la Independencia del Perú” y valoró su doble faceta de “prócer de la Patria” y “mártir de la Religión”. 300 años. Convento de Santa Rosa de Ocopa 41

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