Mural de Josué Sánchez (1945) Josué Sánchez es un pintor peruano nacido en Huancayo. En los años sesenta cursó estudios de pintura y escultura en la ya desaparecida Escuela de Bellas Artes de la Universidad Nacional del Centro del Perú. En la actualidad su obra goza de gran aceptación, y es reconocido como uno de los artistas contemporáneos más importantes del Perú. Además, ha logrado tener proyección internacional al exponer en diversas galerías del mundo. El maestro Sánchez es también un reconocido muralista. Sus trabajos se pueden observar en el Lugar de la Memoria, la Tolerancia y la Inclusión social (LUM), en la Casa de la Literatura, y en espacios religiosos como la Iglesia de Chongos Alto (Huancayo), la Iglesia de Morococha (Yauli) y la Iglesia del Espíritu Santo en Aachen, Alemania. En 1993 colaboró con los franciscanos de Ocopa, muralizando el refectorio del convento. El mural de 400 m2, el más grande del Perú en su género, narra las labores misioneras de los franciscanos tanto en la selva como en la sierra. El lado izquierdo hace referencia a la zona andina, donde observamos episodios que retratan las enseñanzas técnicas de los frailes a los campesinos, como la panificación, la carpintería, la herrería, la construcción de casas, entre otros, complementado con la educación espiritual a través de la prédica y las procesiones. La parte derecha del refectorio pertenece al espacio amazónico, donde se narra el encuentro entre los misioneros y la población indígena, que muchas veces resultó en violencia. Sin embargo, también se retrata el intercambio de conocimientos como la práctica de la medicina occidental, la educación a través de la fundación de escuelas, la enseñanza de música y la celebración de los sacramentos. Ambos espacios están adornados con la iconografía característica de la zona, plasmando con gran detalle la flora y fauna endémica. Así mismo, destaca el techo, ricamente decorado con distintas especies de plantas y aves. Se dice que hay más de 500 especies de animales en todo el mural. Finalmente, la pared frontal es un homenaje a los misioneros franciscanos que destacaron por su labor evangelizadora. Formalmente, la obra de Sánchez ha sido vinculada al estilo neofigurativo latinoamericano, que vuelve a poner a la figura como protagonista de la composición sin perder su poder expresivo. El pintor tiene predilección por los colores intensos, la línea del dibujo es pura y sencilla, y está fuertemente influenciado por la iconografía prehispánica. El mural de Ocopa es uno de las obras que más impresiona al visitante del convento, no solo por su monumentalidad, si no también por tratarse de una representación que se inspira en la cosmovisión andina y selvática del Perú, y que retrata el intercambio cultural entre los pueblos indígenas y Occidente a través de los frailes franciscanos. 162 Andrea Piñeiro es historiadora del arte.
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx