Los lienzos narran las vicisitudes de los padres Francisco Frances, Domingo García, José Miguel Salcedo, Mariano Herranz y compañeros, quienes fueron ultimados con flechas. Cada una de las obras está acompañada por una leyenda que señala los nombres de los protagonistas y el año del suceso. Solo en uno de los cuadros se señala que se mandó a pintar por un devoto; sin embargo, se desconoce al autor o los autores. Estas obras tienen un gran valor etnográfico, ya que no solo se detallan vestimentas, objetos, lugares, si no que también nos acercan a la visión que la sociedad del siglo XVIII tenía sobre los indígenas en un contexto de evangelización. Incluso estas imágenes han sido incluidas en el famoso libro de Vargas Ugarte, Historia General del Perú (1971). Serie de los Reyes de Judá Esta serie consta de quince lienzos de regular tamaño (89 x 87 cm) realizados por el pintor quiteño Vicente Pazmiño. En ellos se retrata a varios monarcas de Judea como David, Salomón, Roboám, Josaphat, entre otros. La historia de sus reinados figura en el Antiguo Testamento, en los libros Reyes y Crónicas, donde se narra la relación de Dios con el pueblo israelita. Pazmiño pintó la serie en Quito en 1847, y la presentó unos años más tarde en el concurso de la Escuela Miguel de Santiago, ganando el sexto premio. Los lienzos se inspiran en la colección homónima de la Iglesia de Santo Domingo de Quito, atribuidos al artista quiteño Nicolás de Goribar, célebre pintor de la Escuela de Quito, activo entre finales del siglo XVII y comienzos del siglo XVIII. A su vez, el modelo que utilizó Goribar está basado en una estampa francesa del siglo XVII, que se popularizó en la pintura virreinal durante el siguiente siglo. Existe documentación que certifica la migración del pintor quiteño a Lima, donde recibe encargos de la orden franciscana, y a la que finalmente termina vendiendo la serie de los Reyes de Judá que se encuentra en Ocopa. Si bien Pazmiño pertenece al siglo XIX, periodo marcado por la progresiva independencia de las colonias españolas y el nacimiento de las primeras repúblicas sudamericanas, los lienzos de los Reyes de Judá siguen aún los preceptos formales de la pintura virreinal, copiando modelos barrocos del siglo pasado, que estaban a su vez basados en estampas europeas. De esta manera, y a pesar de la fecha, podemos considerar esta colección como heredera de la pintura barroca quiteña, cuya influencia se extendió hasta las primeras décadas del siglo XIX. 300 años. Convento de Santa Rosa de Ocopa 157 Foto: Javier Ninanya C. El rey Asa. Vicente Pazmiño, siglo XIX.
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