realizó una interesante investigación sobre la situación de seis bibliotecas conventuales del país, en la que incluyó a la biblioteca de Ocopa. El estudio de Liendo, el primero hecho por un bibliotecario, contiene importantes datos sobre el estado de la biblioteca de Ocopa y presenta recomendaciones técnicamente fundamentadas y viables. En suma, complementa y amplía el trabajo de Nora Córdova, uno de los pocos estudios monográficos con que se contaba hasta entonces. Otro vínculo, generado igualmente desde la Escuela de Bibliotecarios, es el caso del padre Heras. Él, por vocación personal y recomendaciones de los padres superiores de su congregación, cursó estudios de la carrera bibliotecaria. En este tiempo, se compenetró con la especialidad y con los quehaceres de la Biblioteca Nacional y, como corolario de sus estudios, elabora la tesis: Esquema de Clasificación de religión; reforma de la Tabla de Melvil Dewey (1964). Este trabajo resultó de gran relevancia tanto para la biblioteca del convento de Ocopa, como también para la Biblioteca Nacional, que por aquellos años se encontraba en la tarea de adecuar el mencionado sistema de clasificación —elaborado por el bibliotecario estadounidense Melvil Dewey—, a las particularidades de las bibliotecas peruanas. Por ello, años más tarde, la tabla propuesta por el P. Heras será publicada por la Biblioteca Nacional del Perú, con el siguiente título: Heras Diez, Julián, O.F.M. (2000). Tabla de Clasificación de Religión (200): Adaptación de la Tabla de Melvil Dewey para bibliotecas eclesiásticas. A los hechos narrados hasta aquí, que constituyen pruebas fehacientes de la fructífera relación entre las dos bibliotecas, pueden añadirse otros tantos igualmente relevantes. Tal es el caso de la exposición realizada en la Biblioteca Nacional, en octubre-noviembre de 2010, bajo el sugestivo título “Convento de Ocopa, foco de peruanidad y de luz evangélica”, con motivo del 285.º aniversario del convento. En esta muestra se expuso el valioso fondo bibliográfico y documental que custodia su biblioteca, entre ellos: libros (incluyendo incunables), manuscritos, gigantografías y el siempre citado Diario de visitas de fray Manuel Sobreviela, uno de los guardianes del convento que, como se señaló anteriormente, se esforzó por engrandecer la biblioteca. Este importante e inusual evento fue fundamental para difundir los materiales más valiosos de una biblioteca y sensibilizar así a la población respecto al valor de dicho acervo, considerado como patrimonio cultural. La exposición fue organizada por el P. Jorge Cajo, entonces guardián del convento y un convencido promotor de este tipo de actividades por su enorme impacto en la comunidad. 104
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