Jarana origen de la música criolla en Lima

18 19 FRED ROHNER JARANA Origen de la música criolla en Lima pertenecían más bien a las clases medias o más pudientes. Son extraños los casos como el del viajero francés Max Radiguet, quien en su paseo por el Callao logró aproximarse a una casa común y observar la interpretación de una resbalosa, otro género musical de la época de carácter netamente popular. Cuenta Radiguet que los danzantes, un negro y una zamba, tenían una actitud desafiante al colocarse uno frente al otro. Ella hacía girar su pañuelo en el aire, provocando a su pareja, mientras que él se acercaba a ella con confianza. Según describe el francés, destacaba de este baile la coquetería y la seducción. La mujer evitaba la mirada de su compañero, mientras que este se esforzaba por ser correspondido. A través de piruetas, saltos y zapateos, finalmente, se lograba la conquista, todo ello al compás de los guitarristas, que “rasgueaban sus instrumentos con más furor”. A pesar de que las descripciones como la de Radiguet son escasas, como sabemos Lima era una ciudad con una gran porción de población afrodescendiente y con casi un 20% de población indígena. El mismo Radiguet advierte los distintos matices de pieles que encuentra en Lima cuando, al pasear por las calles del puerto, observa que la población del Callao se “compone de blancos y más particularmente de cholos y de zambos ” y que el cruce de razas “ha multiplicado al infinito los matices de la piel”. Ahora bien, es importante preguntarnos ¿cuál era la música de esos otros limeños, en los cuales la mayor parte de los viajeros y cronistas no repararon? LA MÚSICA AFROLIMEÑA DEL SIGLO XIX La interacción y los encuentros y desencuentros entre los distintos grupos que conformaban la sociedad limeña y del resto del país gestaron aquello que conocemos como la cultura criolla. Sin embargo, junto a esa cultura producto del mestizaje de la sociedad limeña, convivieron otras expresiones propias de cada uno de los grupos que la componían. En el ámbito estrictamente musical, cada una de esas poblaciones mantuvo o recreó algunos estilos musicales que eran claramente asociados a uno u otro grupo étnico. Enel casode lapoblaciónafrodescendiente, debidoa la carga que socialmente le había impuesto la esclavitud, muchas de sus expresiones musicales fueron percibidas por los mestizos como formas poco civilizadas y disonantes de musicalidad. Apreciaciones como las del narrador de El lazarillo de ciegos caminantes mostraban a la música de los afroperuanos como poco más que ruido, y ruido molesto. “De ver solo los instrumentos de su música se inferirá lo desagradable de su sonido”, señala el narrador, poco después de comparar sus cantos con un aullido. Los instrumentos a los que se refiere son la quijada de burro y un tambor de pellejo. En cuanto a las danzas, no da mejor opinión. “Sus danzas se reducen a menear la barriga y las caderas con mucha deshonestidad”, escribe. Sin embargo, poco es lo que sabemos sobre esas expresiones sonoras. ¿Cuál era la música de la población afrolimeña durante el siglo XIX? En la actualidad, cuando pensamos en música negra o afro, un conjunto de géneros musicales vienen rápidamente a nuestro pensamiento: festejo, landó, zamacueca, etc. No obstante, lo cierto es que muchos de esos géneros son, aunque parezca raro, bastante modernos, al menos en las formas como los conocemos. Sobre el festejo, William Tompkins —quien mejor ha estudiado las tradiciones musicales afroperuanas—afirma que no existen realmente referencias demasiado antiguas sobre él. Muchos de los festejos que hoy conocemos son creaciones bastante recientes y solo es posible reseñar un puñado de estrofas que se presume que en algún momento formaron parte de festejos antiguos o de resbalosas. Sin embargo, la

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx