Oracion funebre con que en las solemnes exequias que al rey N.S.D Phelipe V expressò su sentimiento y manifestò su dolor

1. fundo de sus r:aices, lo consistente de SU> tronco , lo t·xtendido de su copa, y lo her'!' moso de sus hoj1s hace el adorno del cam- po , el encanto de los ojos, y el agradable , placer de los vivientes, convidándolos á que descansen en sus ramas, se acojan á su son1- bra , y se alin1enten de sus frutos ? Tal es t · responde ·san Cri~óst0n10 . (a ) , la sublúne idea que eo los té rn1inos n1as scnsillos nos da Jesu·Cbri5to de su lg\esia. Ella se há levan. t.:tdo del estado mas hu1nildc á la mavor ele- ' ' vacion. Establecida sobre doce pied13s cos- cas y mal labradas há venido á ser la ()bra n1as tnagnífica y ·prodigiosa: sen1brada en un cortG tecinto, como una menudísirna semi- lla, es yá una planta de tan grande corpu- lencia que ocupando los confines del Orbe es el apoyo , el consuelo, y el alivio de los pueblos y naciones qut lo habitan. Esto que se admira en comun en el cuerpo n1ístico de la Iglesi.a se verifica en particular de los miembros que lo compo~ nen , pudiéndose decír de ·cada uno de ellot lo

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