El Oncenio de Leguía

· -2- instituciones modernas, evocaciones gloriosas, cor- tt'sías lisonjeras de extrafias naciones-un verdadero cúmulo de grandezas, estiradas todavia bajo el prisma de la más audaz y persistente de las adula- ciones. El peruano es de natural fastuoso. La leyenda incaica, la tradición· colonial ha al:mentadD siem- pre ]a idea de que el Perú sea un pafo de primer rango. Abelardo Gamarra, quizá el autor más típi- camente nacional _que poseemos, autor que reune . el espíritu indígena y criollo: sin _las adulteracio- nes creadas por la explotación p0lítica del indige- nismo que reinó en tiempos de_ Leguía, escribió e- se verso: ' 'Con solo el poder fecundo del saber v la virtud hizo Manco del Perú la primera nación del mundo. Primera por el civismo, primera por la riqueza, primera., por la grandeza del ideal el altruismo." He aquí lo que ]os indoctos entre nosotros se han creido al pie d~ la letra. Sin embargo, solo la aterradora proporción de analfabetismo que reina en el Perú puede explicar que haya ingenuos capaces de persuadirse de que nuestra querida patria pueda figurar como la pri- mera nación del mundo , habiendo tantas otras, tan- tas potencias, tantos inmensos imperios con recur- sos infinitamente mayor~ que Jos nueFtros. ¿ Primera por la riqueza? tampoco es exacto, sobre todo en cuanto á la posib1idad que t.engamos de hacer esa riqueza efectiva para nosotros, sus due- ños únicamente en el nombre.

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