El indígena y su derecho

-4'5-- -·-+-- El Derecho Romano tiene que morir en América. La sobera- nía del Continente pide que aquí deje de regir el derecho del con- quistador europeo. · En Sur y Centro América el Continente posee el derecho suyo, indígena, del Perú y Méjico, y en Norte América, donde el poder del elemento aborígen se haila destruído por completo, el ultra- . modernismo bate las rancias ipeas de Césares y Napoleones fe- necidos. · América ha nacido bajo el signo de la democracia. Pc°r más que generaciones extraviadas puedan pecar contra la ley funda- mental del Continente Libre, la fé de este será siempre la democra~ cia y apostasía serán los conatos de monarquismo. . . Reparar los deterioros y modificar ciertos principios anacró- nicos de las instituciones autóctonas en la América Indiana no es lo mismo que prestarse a las propagandas extrañas del sovietis- mo ruso, que resulta más imperialista que los emperadores. Sin ir fuera del país tenemos ya metido dentro del pé!Ís bastan- te de cosmopo,litismo para no quedarcrehacios al progrese,¡ general del mundo. Se trata solamente de hacer valer la personalidad propia d{:ltAmérica ante la soberbia de españoles, italianos, alema- nes e ingleses, y quizá rusos y polacos. El descendiente criollo de los conquistadores ha deprimido a la raza natural del país, ponderando sin cesar la exelsitud, de ningu- na manera comprobada, de la raza blanca. . .

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