Zarela : una novela feminista
7~ LEONOR E.DE MENÉNDEZ zaherían a la incauta i cándida Hermengar- da. Ruperto quejándose. a · su amada· por la falta de libertad en el hogar para expansio_ nar sus sentimientos, hacía que é.::>ta valién- dose de artimañas acudiese a citas en diver- sos lugares del campo. Ya era en las ma- ñanas con el preteito de la mi a, ya en las tardes a casa de una amiga, o de compra~, pero siempre rehuyendo la compañía de la tía o de la hermana- ¿Para qué mas compa- · ma que una sirviente,? esta recibía buena propina i dejaba en completa libertad a la pareja! Apresurada i ruborosa volvía Margarita al hogar, bien tarde para el objeto qne ha- bía salido. La tía sacudida en su marasmo por la tardanza de la joven, esperábala ±urio- sá i con los labios secos por la ira le de- cía: - Muchacha, conque en el comercio i con la fulanita ha, ta ahora ¿eh? No me haces co- mulgar cpn rueda de molino, fíjate que no tengo pelo de tonta, dime donde has pá.i;ado la tarde i no me vengas con embustes; si no me lo dices, bien caro te va a costar, yo haré hablar a la gatita muarta de Juana, buena pieza de compañPra. ¿A~i ~e porta u- na señoó ta de tu linaje i pese;:jión? Pareces
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