Zarela : una novela feminista
II medios de a centavo. ¿Qué diremos de la mujer que siente en sí la uresi t ibie. vibra- ción que a la po~tre fulgura eu la péñola? Centuplicada debe ser su heroicidad p~na sustraerse al fri volismo, adorno íútil de las sociedades de moral convencional, i para a- rrostrar juicios de palurdos, por llla~ que é::r tos a veces se digan intelectualei;. Heroica señora: yo no tengo pluma, si- no gladio. Levántolo para que bajo su ho- ja avanzéis hacia la crítica, con gallardo ai- re, con el pensamiento apercibido a los mur- mullos de la realidad, con la conciencia de haber servido a la causa de vuestro sexo i de ser zapadora de un ideal que triunfará cuando el rebaño humano organizado sea a base no de mentiras convencionales, sino de amor i justicia verdaderos. * * * La Sra. Leonor Es~inoza de Menéndez es hija del propio esfuerzo. En su imperté- rrita afición literaria no tuvo otro maestro que el ¡ayúdate! de Smiles. Por complexión psíquica se inclinó al arte de la palabra es- crita i leyó, leyó, leyó i discretamente dis- ciplinó su gusto i su pluma, cual aparece de está novelita en que la reflexión ha pues- to su capa sobre la fantasía. I se atrevió a atreverse, como dice la frase del clásico fran- cés, i triunfa ahora, eu que los mancebos que la prosa cultivan se deshacen, con rara excepción, en una mímica modernista que tiene mucho de Momo.
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