Zarela : una novela feminista
ZARELA 49 mordimiento le habló a la conc1enma recor- dándole a la legitima, privada por su egois- mo de aquella hija; entonces Lu1sa llamó a su imaginación los recuerdos de todo lo que en favor de Zarela hiciera. Mi pecado por &er madre ~in serlo) es l<:'ve- pensó- si rn compara a la que siéndo- lo, no lo quiere aparecer. Lui~a recordó además, lo que al res- 1 ec~o había descubierto en Arequipa, su fiel criada, en el afán de buscarle criatura que prohijar. Allí, en la campiña se criaban de incógnito~ multitud de niños confiados al cui- dado de gente burda i supersticiosa) sin los mas rudimentarios conocimientos de higiene i puericultura, siendo por este motivo la mor- talidad infantil grande i silenciosa; porque así como la existencia de aquellos deBgracia- dos ~eres debía permanecer en el misterio) así también su muerte era preciso qu8dase en las tinieblas de ese misterio. La campecina que tiene a su cuidado un niño, al verle enfermo, le cura con remedi0s llarnaqos caseros, que, si no le matan mas pronto, hacen que la enfermedad avance. La superstición desempeña en estos casos un gqm papel. Llaman primero al curandero que, en su especulativo oficio, no trepida en cometer un infanticidio. .Toma en sus burdas manos
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