Zarela : una novela feminista
ZARELA 37 rricada. Hasta la humilde i sumisa mnJer del artesano desempedrando calle"', arrojaba seguros proyectiles a los soldados gobiernis- tas que hacian esfuerzos sobrehumanos por domeñar al enfurecido populacho. Algunos jetes i soldados del gobierno pasaron de los techos de los cuarteles a 105; de las casa8 vecinas haeiendo la defon~a mas extensa- El techo de la ca a de Soledad por estar próximo a uno de é ~ tos cuarteles fué total- mente invadido. Angustiada, nerviosa por la ausencia de su compañero, salió la joven del escondrijo en el que se guareciera en los primeros mo- mentos de terror. -Sin atender las adverten- cias de sus criadas abrió una de las venta- nas que daban al primer patio i quedo tris- temente impresionada al verlo con algunos cadáveres i heridos. Vió que en el techo continuaban batién- dose soldados sin graduación; los jefes por árte de magia habían desaparecido de aquel mortífero lugar. Dominando en el alma de Soledad el no ble sentimiento de la caridad i haciéndola reaccionar del enervamiento producido por la vista de aquel cuadro truculento, llamó a sus criadas i desdeñando el peligro hizo condu- cir a los heridos a una abrigada habitación.
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