Zarela : una novela feminista
186 LEONOR E. DE MENÉNDEZ me dá miedo, me ha eBpantado siempre! La señora convulsa rompió en amargos sollozos. Zarela, más tranquila i resignada, procu- ró a fuerza de caricias calmar a su madre, Cuando ésta, después de la crisis nervio- sa, quedó sumida en una especie de somno- lencia, Zarela cogió el estrujado papel del suelo i leyo. Decía lacónico: «Casa W uilman T. &. Co, declaróse q~ie bra, mañana junta acreedores. Expreso do- lo~osos sentimientos. ALCÁZAR.» Ante el funesto acontecimiento, arr.egla- r_on con premura el viaje de regreso a Lim~, estableciéndose en su elegante domicilio; lo "Gnico que se había salvado de IS:. q~i~bra. Vanos fueron los aj etreos de la s~ño_ra Luisa por recuperar alguna parte de su dine- ' ro. El siniestro era de tal magnitud q~e muchos de los que colocaron sus capitales en ~quella ca$a, resultaron de la ~qche a la ma- ñana en la mi~eria. Zarela_dedicóse entusiasta a sq profesión trabajand.o con ahinco, a:dquirie~<;lo, día ~dí~ r~nombre i fama, resultando como consecuen- cia' el aumento de ingresos .en su ~aj~ d~.
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx