Zarela : una novela feminista

162 LEONOR E.DE MENRN E 7, fiesta ni tertulia en la que su presencia no íuese solicitada, pudiendo decirse de ella, que era una de las muchachas mas feliz i bonita de su época. La madre, partícipe de esta felicidad, sentíase orgullosa i satisfecha. Las especialidades que gustaban a Zare- la i a las que se dedicaba con eutusiasmo, eran enfermedades de señoras, infantiles i de preferencia a la frenopatía. -¡Madre mía!-decía la joven :rebozan- do arregosto -los afanes i de~velos sufridos para obtener mi bonita profesión, nada ig-= niíican comparando los goces que hoy di8- fruto: ¡Ah, cuan to bien puedo ejercer! -Tienes razón hija mía, el campo que se te ofrece en ella para practicar el bien, es vasto i fecundo, aprovéchalo. Yo a mi vez gozo tanto viénJote feliz, ya no me inquieta tu porvenir, le veo sin zozobras ni temores, la idea de la muerte no me espanta, porque sé que esta profesión no solo será tu grata compañera sino tu más seguro sostén. Deslizábase el tiempo para madre e hija, feliz cual sueño delicioso, mas la enfermedad de Rosalía, la vieja i leal servidora, vino a interrumpir aquella apacible dicha. Zarela puso en acción sus conocimien- tos en bien de la salud de la mujer, llaman-

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx