Zarela : una novela feminista
XI Za 1 rela~ Pues bien, puede ella contestarles a los espíritus chacoteros con el loco del cuen- to. Entretenía.se éste en deslizar con rapidez por sobre los barrotes de todas las rejas un pa- . lito, deleitándose con el · ruido especial que producía. No faltó quídam que, al verlo, le motejara la falta de gracia de su juego. En- tonces el loco, con un esguince de cordura sabia, volvió hacia su interlocutor i, alcan- zándole el palito, le dijo: hágalo usted me- jor. Esta es la respuesta que debemos dar a muchas banales críticas, totalmente incom· prensi vas o lamentablemente unilaterales, por lo menos. I en cuanto a los áspides, a los á pides, cara señora, proseguid imperturba- ble que, como dijo el poeta, no merecen un puntapié de tu pie i desde cuando el mun- do es mundo su sibilación formó siempre la ofídica orquest.a del mérito que avanza. Heroísmo. Centuplicado heroísmo. Es- toicismo para las mordeduras de la aldea. Superioridad. I ya os lo dije: mi pluma no es pluma sino gladio. Levántolo para que ba- jo su hoja avanceis hacia la crítica, con aire gallardo, con el pensamiento apercibido a ,los . murmullos de la realidad, con la conciencia de haber servido a la causa de vuestro sexo i de ser zapadora de un ideal que triunfará cuando el rebaño humano organizado sea no a base de mentiras convencionales, sino de amor i justicia verdaderos.. FRANCISCO MOSTAJO.
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