Zarela : una novela feminista

150 LEONOR E. DE MENÉNDEZ ría inquirió por la guarida de uno dé aq~e~ llos seres misteriosos. Una risa general acogió la petición a~ Marta creyendo que el móvil de Rns indaga- ciones obedecía al deseo de venganza por cuestión celos. - Comadre, celosa del que santo parecía. so, despréciele que los hechos por el mal. esta usted del Juan, Mire, no le haga ca- horpbres, todos son -No, que le castigue,~ agregó o'tra-No faltaba mas, hacerle fieros con la fea Petu- za, siendo usté tan buena moza. Otra risa general sacudi.ó a los concu_ ·rrentes y cuando se hubieron calmado Marta dij o con cachaza: -Bien, bien, sea lo que indago para lo que _sea, «cada cual a la suya i Dios a la de todos»; desaten pronto la hmgua i digan el lugar donde habita un · buen brujo o si co- nocen el lugar del aquelarre, que yo escoje- ré al que ·mejor me plazca. Un anciano complació a Marta dándolé la dirección del hogar de una notable hechi· cera. La del santo insistió en no ocuparse mas de brujería haciendo ver que perdían un tiem- po precioso de jolgorio. - ¡Bravo, bravo! - repitieron varias vo

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