La Perricholi, t. 1
MARIÁ J • ALVARÁDO RIVE~A MARQUESA.-Aquí tenéis tóda's mis joyas; .. To- mad las que basten para pagaros. ISAAC.-Viré, viré. . . ¿Estos brazaletes? MARQUESA.-Costaron dos mil pesos. ISAAC.-Bueino, ahora sólo valen quinientos, por- que yo tener que considirar el interés de mi dinero, mien- tras las joyas no se vindan, y joyas no vinderse todos los días. - ¿ Qui más? MARQUESA.-Por más que le descontéis a las jo• yas por el interés que debe ganar el dinero que invertáis en ellas, creo que con estos anillos, estaréis pagado. ISAAC.-Viré, viré, siñora marquesa. . . rubíes y bri~lantes ... No, siñora marquesa, falta aún. MARQUESA.-Pero si esos anillos fueron el rega- lo de boda de la reina de España, y están tasados en ocho mil pesos. ISAAC.-l\/Iuy bien, para vinder a una reina, istá bien precio, pero para un comerciante no puide ser. Isaac no da sino tres mil pesos. MARQUESA.-Abusáis de la situación. ISAAC.-No, yo no abusar nunca; pagar jüsto- pre~ c10 _de comerciante. MARQUESA.-Llevadlos ... y · elegid lo necesario para completar el resto. ISAAC.-Con estos pendiente:; se completan... qui-1 zás·. MARQUESA.-¿ Qué decís? ¡Esos pendientes me costaron tres mil pesos! ISAAC.-Justo; precio para marquesa, justo; pero para Isaac no puide ser. Isaac no sabe cuando los va a ·vinder. MARQUESA.-Elegid -otra prenda. . . dejad los pendientes. ISAAC.-No hay nada más d-e valor. MARQUESA.-Bueno, os :firmaré un documento por los cinco mil quipientos que restan ; ..
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