La Perricholi, t. 1

LA PERRICHOLÍ 1s1. · MICAELA.-¿ Qué tenéis, Leonor? Habéis llor·a- do. - ¿Está peor vuestra madre? LEONOR.-No, doña Micaela, mi madre está me• · jorcita con el favor de Dios. MICAELA.-Entonces, ¿qué os aflige? Decídmel~, Leonor. Si puedo hacer algo por vuestro bien, contad conmigo. LEONOR.-Ya sé que sois muy buena; nos habéis hecho ya grandes bienes... Sería abusar de vuestra bon., dad. · MICAELA.-Hablad, hablad, hijita, con confian- za; ¿cuál es la causa de vuestra pena? LEONOR (Llorosa).-Desde que mi mamita cayó enferma y yo sola trabajo, no hemos podido pagar la casa... MICAELA.-Me lo hubierais dicho, criatura. LEONOR-Es mucho, doña Micaela: más de un año de alquileres, y el dueño nos exige el pago inmedia- to, o que me case con él. . MICAELA.-¿ Quién es el sátiro? LEONOR.-El prestamista Isaac Kiblisky. -MICAELA.-¿ Ese judío asqueroso quiere que seáis su esposa? LEONOR.-¿ Comprendéis ahora mi desesperación, señora? ¡Hay momentos que pienso matarme antes que ser suya! (Golpecitos en la puerta). Es él que viene por la contestación definitiva. ¡Dios mío, qué horror! MICAELA (Festiva).-Confiad en mí y tranquili- zaos. Quiero divertirme un poco con ese mono. Voy a pasar al otro cuarto. Recibidlo: quiero saber como hace el galán ese engendro del demonio. (PASOS PRECIPITADOS DE MICAELA. LUEGO LEONOR ABRE LA PUERTA>. LEONOR.-Pasa.d adelante... ISAAC.-Santas y buenas tardes, doña Leonor. LEONOR.-Que Dios os guárd~.

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