La Perricholi, t. 1

. - ,., .-. ~ lSO MÁRIA J: AiVARADO R I V E R' p. MALDONADO.-Está a la puerta, Excelencia. VIRREY.-¡ Mujeres! ¡Mujeres! ¡Son la perdición de los hombres! (Suspiro ronco). A Palacio. (PARTE LA CARROZA). • • * LOCUTOR: Y tres horas después, el Virrey se presenta en la ca- sa de Micaela. VIRREY.-¿No te disculpas? MIQUITA (Aparte).-¡ Trae toda la pólvora del Real Felipe! VIRREY.-Me miras con insolencia, cuando debías de· estar avergonzada del escándalo que has dado. MIQUITA.-No tengo de qué avergonzarme: he d·ado a ·ese fatuo el castigo que merecía. VIRREY (Indignado).-¡ Perricholi !... ¡ Perricholi, habías de ser! MIQUITA (Altiva).-¡ Manuel, no me insultes por- que no respondo de mis actos! VIRREY.-¿ Me amenazas también a mí? ¡ Malagra- decida, no te volveré ~ ver jamás! ¡Jamás!... Y todavía te hago un favor, no obligándote a que pidas perdón de rodillas .al público que has ofendido... ¡ Perricholi ! ·MIQUITA (Gritando).-¡ Me harías pedazos, antes dt" conseguir que me arrodillara! • • • LOCUTOR: Unos días después en el café inaugurado reciente- tnente.

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