La Perricholi, t. 1
i.Á PERRlCHOLt 1os --------~~~~~- MONICA.-¿Le gusta a mi amita? MICAELA.-¡ Esto es obra de encantamiento! ... ¡Jamás he oído armonías más bellas!... Pero co~o puede ser esto... ¿Dónde están los pájp.ros ?... Mónica, dime, ¿dónde están los pájaros que cantan tan lindo? MONICA (Ríe).-Buscadlos, mi amita ... MICAELA.-Sí, voy al jardín ... Pero no puede ser ... no puede ser ... -¿De dónde van a venir tantos pá- jaros?... ¡Yo sueño! MONICA.-No, mi niña, no es sueño, sino una ver- dad linda, linda ... MICAELA.-¡ Ah!... verdad ... aquí están ... ¡Qué belleza!... Y cuántos ... Aquel del plumaje azul brillan- te con la cabecita roja ... y ese otro blanco salpicado de oro ... MONICA.-Mire mi amita, ese de más arriba, ¡qué lindo! MICAELA.-¡ Pero esto es una selva encantada!.. .. Y la jaula un primoroso encaje de fierro. . . ¿Quién ha traído estos pájaros, Mónica? MONICA.-¿ Quién ha de ser, mi niña, smo el · que tiene su Merced hechizado? MICAELA.-¿ Manuel? MONICA.-El mesmito ... Los mandó con sus pa• jes, apenitas salió su Merced. ' MICAELA.-¡ Oh!... ¡Qué presente más hermoso, y qué delicado! ¡Cuánto se lo agradezco ... ! Aunque no lo ame por la enorme diferencia de edad que media en- tre nosotros, le debo gratitud. . . ¡Sí, una inmensa gra- titud! ¡Cómo pudiera tener la divina garganta de estos bellos pájaros, para cantar con ellos una melodía dulcí- sima al niño que va a nacer, al hijo de mi alma!...
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