Ciudad del sol
CORICANCHA. , He visto T·emplos ruinosos, pilastras seculares, que día a día ~se desgranan hasta convertirse en pol- vo ; míseras mazorcas trituradas por la omnipoten- cia ·de los siglos, que sólo s,e elevan en polvo f arman- do densas nubes turbado.ras de 1a s:oiem.nidad del re- cuerdo. Así en la muerta arquitectura resurge el al- ma de los tiempos pretéritos, con sus vetustas preocu.. pacione 1 s de efímera vitalidad y la contemplamos en su lejanía endeble y ruinosa empalidecida a la luz de la.s modernas inquietudes. H·e visto evaporarse e1 p·erfume centenario de 1a gloria de los altares cionvertidos en :escombros y la tristeza de las ciudades que se pretende dese nterrar de los añosos sepulcro's, sin que r ;enueven los cla.mo- rer ancestrales, ni las. aspiraciones magnas. H -e visto la sombría aridez del paisaje re·moto, y formidables . portadas tambalearse al pes-o destructor del abandono. He -visto los despojos de las antiguas civiliza- ciones guerreras desdeñadas ante los innovadores mé.. todos modernos. He visto tronos de piedras, derrumbados en el silencio de pavorosas soledades y Reinos seculares des- quiciados, en virtud de 1as inevitables transformaci.o- ,. . nes organ1cas. He v.isto ruinas de suntuosos Palacios converti .. dos en guaridas de reptiles. H·e visto desplomado lo que fué suntuos~o Imperio, y la melanc:olía de un crepúsculo gris ha turbado la exaltación anhelante de lo inusitado. Insaciable, ava- rienta de emocioneis desconocidas me dirigí al Tem- plo del Sol, cuyo origen se remonta a la fábula de la historia.
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