Ciudad del sol

25 - Para ·convencerse que es inmutable y que .sólo as- pjra a conservar su bella apariencia, hay que subir hacia el barrio del ·Carmen Alto, donde se encuentra uno de los mejores observatorios astronómicos mun- diales, allí ubicado en virtud de la pureza del cielo, di- rigido por sabios sajones, que abarcan la ciencia geo- lógica de igual modo que la celeste; ellos saben que es- tá muerto desde tiempo inmemorial, y sonríen cuando el recelo indiano se e8panta, por los suspiros de humo que arroja, temiendo ,Ja posibilidad de un cata.clismo vesubiano, y la lluvia de lavas que ahogue y sepulte a la ciudad de "El Mist.i", eternamente. Después de haber viajado por la Luna, al amparo de un monumental t,elescopio y contemplado con estu- por la aridez de sus cerros y el negror impenetrable de sus cayierna.s, d·esieen@.í a la tierra, a lia tierruca campesina, sabrosa e insinuante. Bajando por un camino ·en gradería, a cuya vera las casitas campesinas aparecen entre árboles frutales y sernenteras esmeradas, Be encuentra la más afamada "chichería" arequipeña. · En una rústica terraza, pobre de tiestos floridos y s.obre burda mesa, .colocan la vianda favorita, llama- da "picante", 1a que suelen confeccionar con innume- rable - variedad apetitosa por la insinuante fragancia del ají. En grandes. vasos- de cristal, floreados y pinta- rrajeados, .sirven la más apreciada bebida popular co ~ nocid 1 a con el nombre de "chicha", compuesta de diver- sos granos fermentados. ·Cada vaso contiene~ por lo menos, dos litros, y aunque parezca que es imposible beber la mitad de uno, después de haber saboreado el primer bocado del "picante" se puede repetir un segundo vaso, sih ]ograr apagar la sedº Antes que el crepúsculo próximo a extenderse, oculte la ciudad, la contemplo, absorta, sugestionada por la magia de su bellez·a. Es una inmensa rosería blanca, circundada de follaje esmeraldino, la ciudad mistiana. ,. \ 1 {

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