Ciudad del sol
- 131 - sobriedad del rito y al amaneramiento gongoriano, un tanto simplificado por la dulzura fem'.enina. Una de las reuni.anes más imp·ortantes de la alta sociedad la ·constituyen las visitas. El sillón digna- tario, de que ya he hablado, es ofrecido y cedido galan- temente por los dueños de la casa, al que viene de. fue- 1ra, .e.specia1miente al turista, para el cual son excep·cio- nalmente hospitalarios. El recato y la moderación do- minan durante estas reuniones, pues toda la fan1ilia que habita la casa acude al salón para halagar eon su presencia al visitante. La sobriedad y etiqueta domi- nan, y suave ·murmullo de dulce tonadilla denuncia en la charla el acento lugareño. Las señoras, poco callejeras, han sabido formar mansiones gratas y halagadoras al hombre, de las que ~e aleja sin placer para volver presuroso.
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