Ciudad del sol
103 Estas columnitas debieron servir, como acabo de decir, para amarrar las puertas; según el maestro Bir- gham, en el magnífico estudio que ha hecho sobre las ruinas de Machupichu, dice que las hojas de las puer- tas las fabricaban con troncos, juntándolas por medio de correas, con las cuales sin duda las sujetaban a lo que hoy llaman Int·ihuatana. Los otros pórticos que no llevan hua.tana alguna, es fácil deducir que los cerrarían empileando trancas, como en la antigua Roma. Termina la fachada con otras pequeñas puertas, conducentes a pequeñas habitaci 1 ones, cuyas paredes de piedra y adobe se encuentran en perfecto estado; al- gunas tienen ventanitas alta 1 s, por las que penetra la luz y e1 aire, en otras, se ven 1os mismo~ marcos de piedra que constituyen las ventanas, todos de igual medida, más incrustados en las paredes a manera de nicho. Saliendo de allí, o mejor dicho continuando hacia adentro, aparece la gran ruina con su indecible encan- to; quedando la fortaleza en el nacimiento de un gran- de y caprichoso cerro que se extiende hacia la derecha, del lado más bello y menos ruinoso. Una amplia y fl'Orida. escalera conduce hasta la cima, diríase que son los jardines colgantes babilónic.<Js, pero no creáis en el engaño de las florecillas silvestres que enamoradas, al mismo tiempo que temerosas de su ~.trevimiento, germinan en la morada de Ollantay. Hoy los jardines de antes sólo forman escalera~ de enormes peldaños, inaccesibles a las proporciones humanas. Yace en el suelo, antes que principie el ascenso de la formidable gradería, con la amplitud de los ande- nes, un reclinatorio de piedra, f armado por un bloque en el que se han ahondado dos cavidades que tienen la forma y proporciones adecuadas para 1 las piernas de un hombre arrodillado. Sabido es que en las residencias reales existía una trinidad arquitectónica, la cual destinada a tres usos diferentes, forma en conjunto una sola ruina: la fortaleza, la habitación palaciega y el lugar destinado a la divinidad, la que en parte la constituía la per~ona del monarca; así antes 1 de presentar 1 se ante
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