Ciudad del sol
RUINAS. ~ En la casa cural de Ollantaytambo existen dos pie- dras de gran tamaño, que se muestran al viajero por las enormes · proporciones que tienen, las que sobre- pasan la altura de rin hombre ; plebeya puerta moderna los utiliza a manera ·de ·enjambe. Por ser una piedra más grande que la otra han dado en llamarlas hembra y macho; pero es fácil sup'O- ner que estas piedras tienen su historia: probable- mente fueron ídolos de los adoratorios en los que se ve- neraba a la piedras. Según las crónicas de los padres agustinianos, siempre que alguna piedra difería de las vulgares, la endiosaban y rendían culto, dentro de una huaca oculta, para librarla de la persecución del catolicismo. Se las consideraba como a Dioses secundarios e intermediarios entre el Sol y sus hijos. Los misioneros que f uer·on a la región de Pacha- camac, cuentan que una piedra que existe en la playa, acariciada suavemente por olas que serpentean, sin inflarse en turbulentas reventazones, era e1 Coniraya-
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