Veladas literarias de Lima: 1876-1877
M. A. GARCIA Velado está por la sombra magnífica del misterio, el ángel, ciervo en su imperio • se postra, cnando le nombra. Dios, es el trono del bien; su aliento, de todo el alma; el triunfo bate su palma en derredor de su sien. Alcázar reverberante en El la belleza tiene ; de la verdad le sostiene el pedestal de diamante. Firmísimo pedestal, fuente de rayos divinos, que le tejen peregrinos manto de 1uz celestial. Qué campo su jnmensidad ! No hay horizontes en él, Vestida en Dios de laurel está la necesidad. No á imperfeccion se atribuya que la haya en El; no, gloriosa, satisfecha, venturosa necesidad es la suya. La de ser siempre cual es, cual ha de ser, cual ha sido, á límites no ceñido : sin antes y sin despues. Tal es de su ser la ley ; ley de sí misma nacida 23 •
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx