Veladas literarias de Lima: 1876-1877

JUANA M. GORRITI 449 IV En ta to que escribía, la febril agitacion de Manuel iba acreciendo. De repente arrojó lejos de sí la pluma, y fué á tomar el rewólver. Pero en vez del frio cañon del arma homicida, su mano asió un objeto blando, tibio, del que se exhalaban aromáticos vapores. Manuel miró asombrado, en torno suyo, y se halló solo. ¿Cómo se habia hecho aquella extraña sustitucion? ¿qué . ocultaba ese blanco paño, de entre cuyos dobleces se despren- día algo que le recordaba el dulce tiempo de la infancia? Manuel deshizo la blanca envoltura y descubrió el objeto blar.tdo, tibio y aromático, oculto entre sus misteriosos plie- gnes .... Era un pan de manteca, tierno, calientito, apetitoso, tentador, recien salido de los hornos de Bejarano. A su vista, un reñido combate se trabó en el ánimo de Ma- nuel. El dolor y la cólera clamaban:-¡Muere!- Su estómago gemía:--Estoy Hufriendo los horrores del va- cío! mis paredes se entrechocan! Sepáralas por piedad!. ... ¡Lastre! ¡lastre! - El pan de manteca, enviando al aire sabrosas emanaciones, cantaba:-¡ Qué esquisitos son los perfumes de la Yida! Y tú quieres abandonarla, grandísimo tonto, por el desamor de una pécora! ¡Imbécil! da un voto de gracias al inglés por haberte librado de ella, y muerde en mi corteza, que sabe á gloria!- Mannel seducido por aquella insinuacion, mordió ...• Mordió y comió á grandes bocados, y con un hambre de dos dias, la rica pasta que, cual nunca, le pareció deliciosa. -¡Pan á secas!- oyó que le decia su padre, presentándose de repente. -Hé aquí algo con qué remojarlo- y le puso delante una taza humeante de soconusco. 29

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