Veladas literarias de Lima: 1876-1877

MODESTO MOL/NA Yo, desde este desierto por tí imploro, Y á solas, en mis noches de desvelo, cariciando tus recuerdos lloro. Tu retrato, que beso, es mi consuelo, Tus cartas mi magnífico poema, Mi talisman las trenzas de tu pelo. Tu nombre de mis rimas es el tema, Y, en tu rostro ideal los ojos fijos, Nada hay que iguale á tu beldad suprema; Y te miro rodeada de mis hijos Y tu lábio mi nombre les enseña Que ellos intentan balbucir prolijos. Aquellos sin virtud, de alma pequeña, Sin creencias, perdidos corazones, A los que el cielo sin piedad desdeña; No han sentido jamás las emociones Que sienten los que se aman con ternura, Y viven sin perder sus ilusiones. Sumidos en profunda desventura, Viven con esa vida del idiota Y compasion inspira su locura. En ellos siempre la razon se embota, Lo ven todo fatídico y sombrío, Y no hallan la esperanza ni remota. Mil veces desdichado ·aquel que, impío, Mata del alma su candor primero, Maldice Ja virtud y á tí ¡Dios mio! 437

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