Veladas literarias de Lima: 1876-1877
430 VELADA.S LITERARCAS yaravíes, entre los qne, por su sentimenta l expresion, agradó nnchísimo uno, cuyo nombre no recordam os; pero de cuya letra conservamos el estribillo. o e c:Ay, ay, ay, Linda palomita, Me has robado, pues, el alma La vida todititita.» No faltó quien cantara tan bello yaraví y entonces realzó el mérito de este género de composiciones , en que tanto pier- de la música sin la letra ó al contrario. Tócale al señor Escobedo la gloria ele ha ber sido quien ha introducido en el repertorio de nuestras señoritas los yara- víes, pues en mas de una casa hemos oido tocar con gracia y buena interpretacion y cantar con sentimi ento la música sen- cilla, que por tanto tiempo ha vivido, c omo las hermosas flores del campo, ol vi1lada, á pesar de su lozanía. Antes de concluir digamos algo sobre la v elada próxima. Pues señor, nuestro querido amigo el últ imo Harabec con su seudónimo ha suscitado nada menos que una verdadera cuestion filológi~a, la que despues de debatida ha dado la razon á ht señora. Gorriti y por resultado que aqu el se cam- bie dicho seudónimo y como esto equiva le á un bautismo- ~~tenos con un chico Qne vá á la pila, Para que del pecado Se le redima De ser moro, conforme Su nombre ip.dica . Y ¡oh feliz ocurrencia De cierta niña! Lleva el chico, padrino; Tambien madrina. La señora Cabello
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