Veladas literarias de Lima: 1876-1877

PEDRO N. PRENDES Mónstruo hambriento devora y devora Las distancias, y avanza y avanza, o A medir su carrera no alcanza Ni aún el vuelo del águila audaz; Todo cede á tu fuerza indomable, Enriquecen los siglos tu historia Y ante el gran pedestal de tu glor1a, Lo imposible doblega la faz. ¿Qué te importan los grande~ abismos? ¿Qué los bosques, los ríos, los mares? A los pueblos do llevas tus lares Los agitas con noble ambicion. Y sus manos los rayos detienen Y la idea fugaz aprisionan Y mil triunfos sus luchas coronan Porque es esa tu santa mision. El trabajo es tu ley in violable Ley eterna del hombre en la tierra, La constancia tu grito de guerra, Tu corona un laurel inmortal. Y mañana, pisando en las nubes Como en moles de duro. granito, Cruzarás el espacio infinito Realizando un bellísimo ideal. Con tu esfuerzo atrevido descubres Misteriosos, ignotos arcanos: Siempre bienes derraman tus manos Y es la paz tu feliz precursor. Ah! que nunca la guerra destruya El pacífico hogar del obrero Y que en Chile no hiera el acero Sino el pecho del vil invasor! 423

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