Veladas literarias de Lima: 1876-1877

26 MANUELA V. ele PLASENCIA 401 Consagra nna memoria hácia sus padres Que por siempre dejó, :Y anúblanse sus ojos, palidece Ahogando su dolor. Mas pronto se disipa aquella sombra Que la vino á enturbiar, La dorada vision toma de nuevo Proporcion colosal. Y sufriendo, y gozando toca el límite Donde su suerte está, Retroceder no puede, de la vida Halló la realidad. En su pecho caudales de ternura Guarda sin conocer, Tesoro el mas valioso, y que el ingrato, No apreciará tal vez. Sus galas abandona y no contempla Ya el rostro juvenil, Todo lo sacrifica al hombre amado Para verle feliz. füla es como el arroyo cristalino Para sn ardiente sed, Ella como la luz de sn esperanza Jamás se aparta de él. Bálsamo con que cura sus heridas, Consnelo en su atliccion, Y clara antorcha que sus pasos guia Al camino de Dios. Ella en el infortunio resignada Le ha.ce esperar con fé, ,

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