Veladas literarias de Lima: 1876-1877

BENICIO ALAMOS GONZALEZ 373 misterios i demas fundamentos rle la rBlijion católica c omo el punto de partida ~ de toda conviccion moralizadora. Mucho otros edncacionistas, sostienen, por el contrar io, que la moral filosófica debe enseñarse en la escuela i en e l co- lejio; i que la relijion solo puede enseñarse en la iglesia sde el púlpito, por los sacerdotes. De otro modo, segun ellos , los establecimientos de enseñanza dejan de ser un campo ne utral donde solo se procura fomentar la ilustracion, i se convie rten en verdaderos palenques de sectarios, donde se obliga a los hijos de los no-católicos a aprender una relijion contraria a la que profesan sus padres. Inútil me parece ocuparme por ahora de este asunto. La misma cuestion se ventila tratándose de la educaci on moral del hombre, i el dia en que se resuelva respect o de éste, quedará tambien resuelta respecto del bello sexo. Pero sea que se enseñe la moral junto con la relijion, s ea que se enseñe la moral sola, es indispensable que esé.t. par te de la educacion se haga de un modo vasto i suficientemente ilus- trado. -La madre, la que va a velar por el honor de la f ami- lia, la que va a inspirar las tendencias i los sentimiento s de. los hijos, es preciso que todo lo sepa, es necesario qne com- prenda sus deberes morales en su mas lata estension. Pero, por desgracia, no es esto lo q ne sucede. Hoi dia la mujer no estudia la moral, no procura esplicársela, no trata de conocer sus causas i sus efectos.-Ni aun se le enseñ a de un modo racional los fundamentos de la fé. Solo se pretende que cruze este valle de lágrimas, con la vista vendada, po rque se supone que así llegará mas tranquilamente a la fe lices rejiones de la otra vida. Esto es, por cierto, bien funesto. De esa manera la mujer no alcanza a formarse nunca co n- ciencia propia, justiciera, elevada. Todo lo que favorec e su relijion le parece bueno. Todo lo que no sirve a su cree ncia le parece malo. Un hombre que roba i que frecuenta la igle- sia, le merece mas aprecio que un hombre honrado i di gno,

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx