Veladas literarias de Lima: 1876-1877
BENICIO ALAMOS GONZALEZ 351 con la mujer. Pero, sobre todo, si los teólogos no se hubiesen retractado por sí mismos, siempre los hubieran desmentido fa. superi9f enerjía, la sublime abnegacion con que la mujer cumple sus deberes de lealtad en medio de la corrupcion social. Al presente todos están convencidos en que la intelijencia de la mujer es algo distinta de la del hombre, mas nadie sostiene que sea peligrosa o que sea inútil su desarrollo. El dia pues en que se la cultive por completo, es induda- ble que el progreso se duplicará.-Entónces, la ci vilizacion no se har<l. por la mitad del linaje humano, sino se hará por la humanidad entera, completándose las facultades de un sexo por las del otro sexo. Miéntras las ciencias se apoyaron en meros razonamientos, su marcha estuvo espuesta a grandes errores. Desde que han tomado por base el sistema esperimental, su progreso ha sido mas rápido i mas seguro. Desgraciadamente hasta ahora el hombre no ha podido penetrar en las rejiones del espíritu. La misma solidez de su intelijencia parece que la privase de la sagacidad necesa- ria para sondear los misterios del corazon, i determinar las leyes que lo rijen; ann cuanuo es de presumir que esas leyes morales sean tan fijas i tan efectivas como las que gobiernan la materia. En presencia de esta dificultad, un escritor aleman, cuyo nombre no recuerdo-ha pretendido que debía prepararse e ilustrarse a la mujel' para hacer esta esploracion. La finura i sagacidad con que ella juega las pasiones á pesar de su di- fícil condicion social, i c:i pesar ele la ignorancia en que vive de todo, le hace creer que la mujer posee la ciencia infusa, del corazon i de la intelijencia. Es probable que alguna coqueta le hizo ver demasiadas estrellas al aleman i que quizás por eso asegura qne ustedes poseian la ciencia infusa. Pero es indudable que t.iene mu-
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