Veladas literarias de Lima: 1876-1877

342 VELADAS LITERARIAS e Los jesuitas bajo de cuerda, aunque no habia cable sub- marino y como por encanto, se habian brujuleado tan estu- penda concesion, prévia la limosna de algunos m' lares de fuertes al monarca del Vaticano. EnQlena comunidad, en el general de San Pedro se verificó el 8 de Diciembre, la eleccion de cargos para la nueva Archi- cofradía, y fueron designados el Prefecto, el Asistente 1°, el Asistente 2° y el Secretario, recayendn tales puestos en la flor y nata de la aristocraci'a limeña. IV Faltaba elegir al Tesorero y por aclamacion se confirió tan importante destino al Sr. D. Juan de la Coba y Campusa no, Conde de Orrantia, Conciliario perpétuo del Santo Oficio de la Inquisicion y Guarda mayor de montes y plantíos de la ciudad de los Reyes, su arrabal y comarcas. Véase si el hombre era de tantas campanillas y de tamaño badajo. Ipso facto entregó el padre prelado al Tesorero electo, los ingentes caudales de la Archicofradía, Jas halajas de la V ír- gen y el oro y plata en bruto para fabricar los milagros que semanalmente tenia que hacer la Madre de Dios, bajo el título de la O. La entrega de 187,530 pesos y demas agregados, despertó en el de la Coba un deseo extraño, y conociendo la uvas de su majuelo, comprendió que los jesuitas no dejarian esos fond os en la caja de cocobolo, ·por secula sin fin y por ende, se de- cidió á hacer una calaverada. Don Juanito desapareció de la noche á la mañana, perfecta- mente provisto y mas redondo que "la O> deque era Tesorero, haciéndose así como si dijéramos, una especie de Zaracond e- guí antidiluviano. Mi buena tierra que es la noveleria andando, · que tanto se alborota con lo bueno como con lo malo; que el mismo h o-

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