Veladas literarias de Lima: 1876-1877
ALEJANDRO CERDEÑA· 321 ') son las encantadoras sirenas de esA coro musical, son los dul- ces ruiseñores de esas veladas de amor; sí, de amor á la verdad y á la pe-yfecta belleza, que son los fundamentos principales de la literatura y de la ciencia. Enrique Raborg, Abel de la E. Delgado y Manuel . Es- cobedo, van tomando tambien una parte muy landable en esa porcion musical, que presta deliciosos instantes á las vehtdas literarias. II Atraido por el encanto irresistible de la música, olvidaba por breves instantes, el ocuparme de las producciones litera- rias q ne se han exhibido hasta hoy en las veladas; y a11i1que cada uno de esos magníficos trabajos merece una mencion especial y un aplauso para su autor, haré una referencia aquí, ·ae los mas sobresalientes, por su mérito particular y su re- conocida importancia. Bellas, muy bellas, magníficas son, en verdad, todas las producciones de la sencilla pero elegante escritora, señora Manuela Villarán de Plasencia. Personas muy ilustradas y competentes han juzgado ya del mérito de esas composicio- nes, en las que, antes de todo, se respira el delicado perfume · del sentimiento, aparte de la correccion y el buen gusto lite- rario que las distingue. Todos Jos trabajos de la señora de Plasencia son dignos del aplauso mas sincero; pero merece una felicitacion especial la que en magníficas estrofas ha sabido inaugurar las veladas literarias, pagando ;Í. la veJlí una deuda de agradecimiento y nn voto de admiracion á su digna iniciadora, señora J nana Manuela Gorriti. La poesía de que hablamos, es una obra acabada: llena per- fectamente el objeto á que su autora la habia designado, y con razon la ha merecido un nuevo voto de admiracion y de aprecio. El artículo leido por la galana escritora, señora Mercedes 21
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx