Veladas literarias de Lima: 1876-1877
- XXV - al infortunio, léjos de df\salentarse, dióse con valor al trabajo, consagrándose á la enseñanza. El tiempo que sus ocupaciones profesorales le dejaban • libre, empleábalo escribiendo novelas, biografías y fantasías, que los periódicos de Lima publicaban y reproducian ros ele Chile, Colombia, Ecuador, Paris y Madrid. . . . . ....... . .. . Y veinte años pasaron sobre esa existencia de labor y rne- ditacion, sin llevar á ella mudanza alguna. No así en la de su esposo, quien despues de haber brillado en el gran escenario del poder supremo, con actos de energía y audacia, ahogando la anarquía, enalteciendo á los humildes con el piadoso amor ele nn padre, humillando á los poderosos con la arbitrariedad de un déspota, sofocando revoluciones, pacificando el país, enriqueciendo su erario, habia efectuado por primera vez en Bolivia la trasmision legal del poder, y alejándose de su patria, habia viajado largo tiempo en Euro- pa, Asia y Africa, derramando por todas partes sobre los des- graciados, socorros y consuelos. De regreso á la América volvió de nuevo al Perú. Cierto dia la ya célebre romancista, profesora y periodista, á la vez, se dirijía á sus clases, llevando en nna mano un rimero de libros y en la otra un rollo de originales· para el folletin de un periódico. Al volver el ángulo de una calle, encontróse cara á cara con un hombre, y las miradas de am- bos se cruzaron: Ella leyó en la tristeza d~ una: ¡hé ahí mi compañera en la desgracia! El leyó en la sombría severidad de la otra: «Hé ahí el hombre, que, noble, magnánimo y generoso con todos, ha sido el único ser innoble conmigo. . . . . . . . . . - ..
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