Veladas literarias de Lima: 1876-1877
MANUELA V. de PLASENCIA Luz que en mi hogar apareció encantando, Voz la mas dulce y grata á mis oidos, Caricias que acepté, siempre gozando, f ágrimas que enjugué con mis gemidos. Yo no ostenté festiva en los salones De juventud el brillo y lozanía, Que, al compas de ternísimas canciones, Ya un ángel en mis brazos sonreia. Y miré indiferente á mis amigas De la infancia entusiastas compañeras Contar de amor sus triunfos, sus intrigas Y de ellos ocuparse placenteras. Jamás ambicioné de los festines Los goces que no hube conocido, Que era mas grato en lecho de jazmines A mi hijo, tierno, contemplar dormido. Si eres tú la esperanza y el tesoro Que á Dios le demandé con fe cristiana, No tu prosperidad, tu dicha ó tu oro, Olvidar te hagan de mi amor mañana. Los fueros y respetos de tu casa Guarda cual antes, con igual esmero, Nunca en tí sea la prudencia escasa, Se complaciente al par que justiciero. No acates de riqueza los caudales Desdeñando el linaje ó la rn iseria, Porque todas las almas son iguales Desnudas una vez de la materia. 255
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