Veladas literarias de Lima: 1876-1877

PASTOR S. OBLIGADO 2f5 '") imágen tocó en tierra, dejó esta de tocar <Í. arrebato, ó á tem- blores. Un p¡imer temporal, de aquellos que por Santa Rosa suelen hacer rabiar al Plata y sus marineros, impidió al buque salido de Cadiz arribar de contrabando á ese puerto, y o~o ven- tarron de popa, que zozobrara antes de llegar al Callao. Aquel año habíase hecho notable por pestes, tormentas y tern blores. Hasta se oyeron truenos en Lima, donde nunca truena. Las buenas gentes de los alrededores, llevaron en alegre alboroto por la ribera hasta el Callao las imágenes tan mila· · grosamente aparecidas, pues ni rastro de buque náufrago salió á la orilla. Y si tocante impresion causára la primera adoracion del Reñor, levantado entre toscas agrestes sobre amarillento are- nal desierto; respaldado por bajas montañas frente á la ar- gentada espuma coronando olas de un mar azul, que venia sumiso á besar sus piés, no menos conmovedoras fueron las escenaR del camino. Indios y pastores, marineros, niños y mugeres, postra banse en ferviente oracion, alzando sns pequeñuelos las piadosas madres para que alcanzáran á ver al Señor salido de las aguas. El pescador del descubrimiento, á poco se vnelve tulumba, pues loco anduvo con su hallazgo, encendiendo candelas por todo el camino y repartiendo astillas del cajon semi-bendito. Y tan numerosa se hizo la romeria acudiendo á ver tal portento, que los vecinos de Lima empezaron á tener celos, como mirando E-·ntre ojos á sns primos, los del puerto. Pues no faltaba mas! cómo era eso, que ni á el Señor, con ser quien era, bien visto estaba hiciese milagros por la vecin- dad á los ribereños? Descortesía fnera mandar llamarle, pues que de sí mismo y por su propia voluntad habia llegado solo hasta la ribera. Por esto salió el Obispo y dignidades, é insinuó al Virey para que en piadosa peregrinacion fueran á iuvitarle pasar por

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