Veladas literarias de Lima: 1876-1877

PASTOR S. OBLIGADO 243 ::) del espíritu que viene iluminando á la humanidad, desde el primer hombre, es la única que esparce sobre la tierra alguna claridad¿:Iel cielo. . · De centros como este, snrjir suele la luz que 11n dia resplan- dezca por zonas lejanas, es el voto con que saludo á le"E ami- gos· y amantes de las letras, que. me han honrado al reci hir- me corno á uno de sus cólegas, menos por mérito personal, que por el pensamiento argentino que en este momento represento aquí. Al oprimir con efusion la mano de mi viejo amigo de ayer, el poeta de las tradiciones, Señor Palma, permítame, ya que iütenté seguir sus huellas, publicando «Tradiciones de Buenos Aires», dé lectura á la siguiente, que dedico á mi maestro: UNA PROCESION EN 1592. I Pues que al llegar á la tierra ele las tapadas de chiquita mano y enano pie, somos tan galantemente recibidos cual en esta reunion de ilustraciones que calzan tantos puntos literarios como el poeta de las tradiciones, dá esto pié para referir una de las mas añejas, refiriendo la célebre procesion que frente á estas ventanas desfiló, y que, si con estos mismos ojos no ví, fué, menos por falta de curiosidad, que por hacer ya cosa así como de trescientos años que pasó. lI Cuenta la tradicion que cabisbajos y pesarosos vagaban los pobres hijos del Perú por esos arenales de la costa, dando sus ayes al mar en año que, como otros muchos lo era de seca y temblores en tierra y de tormentas y tempestadAs en el agua. Contemplando la inmensidad del Océano, que de Pacífico solo tiene el nombre, encontrábase al azar uno de los mas avispados pescadores del Callao, y como su estómago se en-

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