Veladas literarias de Lima: 1876-1877
J. M. LAZO d e ELÉSPURU Mirándola dormida, la besaba Con sin igual contento y embeleso, J)iciéndole: «hija mia, cuanto te amo!! Tú eres el solo bien que me dió el cielo!!» Así la madre, de la cuna al lado, Feliz gozaba de su bien cabal; Pero de pronto lóbrego gemido Cual de una tumba se dejó escuchar. Tiembla la casa, se estremece el lecho, Y sordo el ruido de la mar se oyó; Gritos se escuchan y doquier se esparce: Alarma, espanto, pánico, terror. La madre entonces en los brazos toma Al que es pedazo de su corazon Y, dando un salto, con angustia exclama: ¡Sálvenme á mi hijo, por amor de Dios!!! El mar, en tanto, levantado había Como encrespado, magestuoso leon Cuya melena semejara montes Retando en furia, de la tierra, al sol. Sordo, profundo, como nunca oido, Lanzaba airado su infernal rumor Y así irritado, como fiera hambrienta, De mil que huían caminaba en pos. Por fin, la madre contempló á su espalda La boca abierta del feroz dragan Y ya no pudo continuar su fuga: Con su hijo en brazos, la infeliz cayó. Lanzar un grito la angustiada madre , Apenas pudo de sn gran dolor; 213
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