Veladas literarias de Lima: 1876-1877

A CÍSCLO VILLA RÁN 151 fueran el objeto dorado de su peregrinacion; pero conste que ; no escasearon los sahumadores (vulgo braoeros) de plata, las esposas no divorciadas del brillante ó rubí resplandeciente, los yesqt 'ros ó mecheros con su respectiva mecha, friolera que constituian sin embargo, la base mas sólida de la rome- ría, y tanto que abrumaban con su peso á media doc ia de bestias que nos olvidamos enumerar, al dar cuenta de las q ne soportaban las humaniflades del obispo y su secretario. Tales animales no Man cuaJ.rúpedos, sir.to bípedos indíge- nas á quienes el cristianismo y la monarquía tornaron béstiaa de carga en la época del coloniage. Seria demas decir que no se notaba de menos la cerveza peruana, superior sin duda á la de Bass y al espurnante de .Asti, al echar el de Orihuela pié á tierra en cada pueblo, para dirigirse bajo de palio á la caRa cural situada regular- mente en la plaza, en donde las payas se sucedian sin inter- rnpcion. Despnes de estos bailes indios que viE>nen á ser un zapa- teado de Cádiz disimulado y cuya música (la de las payas) por el renombrado maestro X, por la igualdad que lo carac- tel'iza, variando sin variar, como sucede en las sinfonías del profesor sus01·eferido, á quien porque se remonta á los cuer- nos de la luna, podemos llamar lunático sin pretensiones de ninguna especie. u Llegó el de Orihnela al cnn.1to de Oropesa y estrañó sobre m~nera que ni el párroco asomase las orejas, uniformado de sobrepelliz, ni el sacristan llevara el palio de rito, ni comi- tiva alguna saliera al encuentro de tan mitrada persona. La sorpresa subió de punto cuando en plena plaza palpó la ca- rencia de payas y demas demostraciones de cajon. Desmontó su señoría para montar en una de esas cóleras en que son fecundas las dignidades eclesiásticas y con el hidro- fó bico acento de los escritores públicos cuando alguno osa no

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