Veladas literarias de Lima: 1876-1877

e - XII - sin vacilar, Ja eacabrosa senda de la vida, mas empinada para ellas, mas resbaladiza, dando ejemplo de abnegacion, de he- roísmo, de virtud, mostrándose inquebrantables en el com- bate, y cayendo y alzándose en la contienda, hasta elevar bien 'álto el lábaro de su fé. Las dos á un tiempo dejan su patria muy jóvenes, porque sus familias son perseguidas por el tirano. Una, recorre Montevideo, el Brasil, la Habana, Nueva York: aprendiendo, instruyéndose, recogiendo impresiones y conocimientos que mas tarde populariza con su pluma y di- funde con su palabra. Otra, desde Salta pasa á Bolivia, llega al Perú, y de aquella pátria del oro estrae el metal purísimo de sus pensamientos, que, mina inagotable es su talento, y la fecunda pluma qne Dios pnso en sus manos, deja por donde pasa, ya un romance histórico, ora un cuento moral, siempre una leccion para todos. Las dos son perseguidas por unitarias, liberales en sus ideas, desgraciadas en su destino, atadas al yunque del tra- bajo desde el primer dia, sin otra herencia que la de su inte- ligencia, sin otra espe1·anza que la de su labor, el porvenir cerrado á cada paso, la energía de una alma bien templada impeliéndolas siempre adelante: el abatimiento jamás. Am· bas se quejan del compañero que les dió la suerte. Pero á pesar de haber sido clavada la espina mas aguda en el cora- zon por las mismas manos destinadas á llenar de flores su camino, ellas han sabido formar dignas hijas, que á su vez son ya, madres de familia y dignos ejemplos del hogar.

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